SIESTA

SIESTA

La siesta, algo que se considera tan español se ha ido extendiendo por medio mundo y asumiéndose como algo saludable, los anglosajones y sobre todo los nipones nos lo han "copiado"; en inglés se conocen como las power naps, precisamente por la energía que brindan. Deben durar entre 10 minutos o 30 minutos y en ciertos entornos empresariales de alta presión se recomiendan porque permiten estirar la productividad durante el resto del día.

La beneficios fisiológicos y psicológicos de estas siestas cortas nos los explica , especialista en fisiología del sueño y cofundador de The Sleep School: "A partir del momento en que nos despertamos, comienza a aumentar la adenosina, una sustancia química en el cerebro que es un subproducto del metabolismo". De esta forma, cuanto más tiempo permanece alguien despierto, más adenosina se va acumulando en el cerebro, y por ello aumenta la sensación de sueño, independientemente de que haya esfuerzo físico o no en la actividad diaria. Pero con las power snaps (la cabezadita española de toda la vida) "reducimos la adenosina, metabolizamos un poco de esta sustancia en nuestro sistema, y eso nos ayuda a incrementar nuestros niveles de energía y a sentirnos más alerta y despiertos".

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